domingo, 22 de septiembre de 2013

5. La educación científica a nivel internacional.

Los enfoques de enseñanza de ciencias están marcados por los intereses en momentos específicos  y por las  políticas nacionales e internacionales establecidas por los organismos encargados del desarrollo de la educación. En el caso de Costa Rica, como tendencia general se ha asumido en la práctica formal que lo que interesa en la educación científica es que los estudiantes conozcan lo que la ciencia hace y lo que ha logrado, ya que ha predominado un enfoque centrado en el dominio de contenidos conceptuales que se pueden evaluar fácilmente, antes que en la aplicación práctica del método científico.  Esta tendencia se observa en los procesos educativos formales tendientes a la preparación de los estudiantes para rendir en las pruebas nacionales y en la supuesta preparación para su ingreso al nivel superior del que se encuentran. Por ejemplo, el Ciclo Diversificado centra su interés en la preparación para el bachillerato y la universidad, aún cuando se sabe que no todos van a la universidad y que además la fundamentación de los programas no establece eso como el fin último de la educación. Se espera que con la incorporación del país a sistemas internacionales de evaluación que definen perfiles diferentes se logre un cambio significativo en la orientación de la forma en que se asumen las prácticas educativas. La tendencia mundial actual, como lo señala la UNESCO es el desarrollo de una educación científica que promueva la capacidad para hacer frente a riesgos, tomar decisiones en situaciones de emergencia y desarrollar estrategias de supervivencia, entre otros.  Es esta la orientación desde la que se vienen desarrollando las pruebas
PISA en el ámbito internacional y SERCE en Latinoamérica, con la intención de valorar no sólo el dominio de los saberes conceptuales de las disciplinas sino la capacidad de los estudiantes para hacer uso de esos saberes en situaciones de la vida cotidiana. Recién se ha iniciado en Costa Rica la participación en pruebas PISA y de los resultados de pruebas SERCE que se han dado a conocer, Costa Rica no participó en el área de las ciencias naturales. Normalmente esta capacidad para vincular la ciencia con la vida cotidiana no la logran los estudiantes en los salones de clase, sino que, como señala el NationalResearch Council of theNationalAcademies de los Estados Unidos de Norteamérica (2001), estos son aprendizajes que se logran por el contacto con espacios informales fuera de los salones de clase como museos, parques, programas de televisión, bibliotecas, revistas, excursiones familiares o aquellas actividades complementarias del currículo escolar tipo ferias científicas o concursos vinculados al conocimiento escolar y su relación con el medio. En el caso particular de Costa Rica existe diversidad de oportunidades para ampliar las vivencias curriculares en el ámbito de las ciencias naturales.  Existen espacios educativos enriquecedores que ofrecen los museos, los parques nacionales, los zoológicos, las reservas biológicas, las estaciones de investigación, algunos proyectos específicos de las universidades, o los espacios naturales cercanos a los centros educativos, además de programas exitosos que se han institucionalizado como la feria científica (ver recuadro), actividades que organiza CIENTEC, las olimpiadas de Física, Química y Biología, entre otros. Todos estos espacios bien aprovechados agregan valor a la educación científica; sin embargo todavía existen muchas comunidades educativas que no tienen acceso a estas oportunidades, en parte por su ubicación geográfica, pero en otras por los temores que existen en los centros educativos de movilizar a sus estudiantes, o por falta de información al respecto. Este es un aspecto que requiere ser retomado en los proceso de formación y capacitación de docentes, pero además en los programas de estudio se debe hacer referencia explícita a la importancia de aprovechar estos recursos, para lo cual se requiere generar una política nacional de apoyo al desarrollo de actividades educativas que permitan a los estudiantes estar en contacto cercano con estos medios. Un aspecto que se ha venido trabajando en los últimos años, con la participación del Ministerio de Educación Pública, la Académica Nacional de Ciencias, la Estrategia Siglo XXI y el apoyo de la UNESCO es el relacionado con la incorporación del concepto de indagación como base para la organización de las experiencias pedagógicas en la enseñanza de las ciencias.  A pesar de que este no es un concepto nuevo en el ámbito de la educación científica, ya que el mismo tiene su origen en el desarrollo de programas educativos de los años 60 del Siglo XX en los Estados Unidos, es importante señalar que es en la década del 2000 cuando cobró fuerza en ciertos países, dado que científicos de renombre interesados en elevar el nivel de formación científica desde edades tempranas, encontraron en este enfoque una riqueza enorme para involucrar a los niños y jóvenes en prácticas educativas sustentadas en las naturaleza de las disciplinas científicas, esto es, en las formas en que las ciencias  construyen sus conocimientos.   Es así como surgen proyectos puntuales liderados en principio por científicos reconocidos como Lederman en los Estados Unidos (premio nobel de Química), Charpac, Lenà y otros en Francia, todos interesados en elevar el nivel de incorporación de vivencias de educación científica en las escuelas y desde ahí la tendencia se ha extendido a diferentes partes del mundo. Costa Rica se ha incorporado recientemente a esta corriente de indagación y educación científica, que se podría decir que ha significado un retomar experiencias previas desarrolladas en diferentes proyectos en universidades, escuelas, centros específicos interesados en la educación científica, y existe hoy día un gran interés desde las autoridades educativas por incorporar esta perspectiva a los salones de clase.  Es importante mencionar que las instituciones que apoyan esta iniciativa ven en ella una oportunidad para promover en la niñez y la juventud en el país una educación científica auténtica que logre vincular los saberes con los entornos de la vida en los que les corresponde vivir y convivir con otros. Las nuevas tendencias de educación científica apuntan al desarrollo de capacidades de las personas que les permitan actuar en todos los ámbitos de la vida con una perspectiva científica en lo que hacen. Como plantea Garritz (2006),
En las conocidas pruebas PISA (Programa para la  que se realizan en el marco de los países integrantes de la OECD y en las que Costa Rica empezará  a participar en el 2001,  se valoran las competencias científicas entendiendo por ellas la capacidad de usar los conceptos y el conocimiento científico  plantear e identificar  problemas y establecer conclusiones con base en evidencias.  Se espera que las personas puedan desarrollar la  capacidad de entender,  tomar decisiones y plantear soluciones sobre el mundo natural y los cambios provocados por la actividad humana.
En América Latina,  la medición de destrezas más regular es la que realiza la Oficina Regional de Educación OREALC/UNESCO de Santiago, que en el marco del llamado Laboratorio Latinoamericano de la Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) ha promovido el  Estudio Regional Comparativo explicativo (SERCE) en el que Costa Rica ha participado.  En este proceso  se evalúan  los aprendizajes y destrezas de los estudiantes de primaria (tercero y sexto) en matemática,  lengua y ciencias naturales en  tres grandes dominios (Seres Vivos, Tierra y Ambiente y Materia y Energía)  y considerando tres procesos cognitivos principales: reconocimiento de conceptos; interpretación y aplicación de conceptos y solución de problemas.
En general las destrezas a las que hoy aspira apuntan a una  enseñanza de las ciencias basada en la investigación y en el desarrollo del pensamiento crítico en los estudiantes, con un enfoque metodológico  que privilegia aspectos fundamentales como la observación, la experimentación, la resolución de problemas y  la fundamentación de las opiniones con base en la evidencia.  En los apartados que siguen se trata de aportar elementos que permitan valorar si el desempeño nacional en materia de la enseñanza de las ciencias se acerca o no a la promoción de estas competencias. Desde la perspectiva de la indagación se espera en primer lugar que, para su incorporación en los procesos educativos, se le visualice desde la necesidad de contar con el apoyo de una política educativa que le de los soportes que articulen los esfuerzos de los diferente actores del proceso educativo.  Si existe un verdadero interés por la educación científica, no solo de enseñanza de ciencias, es necesario brindar apoyos de formación, capacitación, infraestructura y flexibilidad curricular que permitan la creación de espacios positivos para el logro del propósito fundamental de la educación científica, que es el desarrollo del pensamiento y de capacidades para la vida. Si se analizan los intereses de proyectos como los que apoya la UNESCO, el tipo de educación que se promueve desde los estándares de PISA y el Programa  Manos en la Masa, todos centran su interés más allá de la reproducción de información científica y en su lugar promueven el desarrollo de capacidades para la vida, que se concretan en competencias complejas que articulan saberes, actitudes, destrezas, valores, lenguajes especializados y procedimientos propios del razonamiento científico.   Esto implica entonces un abordaje diferente de los procesos educativos que tendrá incidencia en las formas de organizar las interacciones entre asesores pedagógicos, supervisores, directores de centros y colegas de trabajo.
Aspectos de interés:           
-       Para  Katzkowicz y Salgado (2006),   en nuestro continente –al igual que en  el resto de países del mundo-,  la mayor parte de los beneficios de la ciencia y de la tecnología están desigualmente distribuidos.   Esta inequidad se traduce en  injusticia entre países y dentro de ellos; relacionada con la existencia y permanencia de grupos excluidos del conocimiento científico y del uso de sus beneficios así como la exclusión por pertenencia a etnias, sexo, grupos sociales o geográficos. 

-          En el   Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (2011-2014), también se  señala que  el número de artículos científicos publicados durante  el año 2008, según la base de datos SCOPUS, fue de 440 publicaciones para nuestro país, en contraste con los 44 126 artículos de los asiáticos (100 veces más) (Ministerio de Ciencia y Tecnología, 2011). Esta escasez de investigadores y su baja productividad, en términos de cantidad y calidad, permiten  explicar el por qué solamente  una universidad costarricense se ubica dentro de las 500 mejores universidades del mundo, y ninguna de ellas dentro de las primeras 250. 5.  Para el Ministerio de Ciencia y Tecnología (2011),  al día de hoy no son  del todo claras las razones que explican el estancamiento  de Costa Rica en inversión  para investigación y desarrollo, con respecto a los de países que se desarrollaron rápidamente como Corea del Sur, Singapur o Finlandia. Algunas de las causas identificadas incluyen el hábito cultural costarricense de invertir reactivamente  y no prospectivamente, la ausencia de  una  estrategia clara sobre  prioridades de  inversión, el escaso  reconocimiento  de  la importancia de la innovación y la baja percepción  del retorno  económico de invertir en ciencia y tecnología. Así por ejemplo, en el mismo estudio se cita que  el nivel de rezago del sistema de educación superior costarricense, comparado  con los estándares  internacionales, presenta limitaciones en términos de cobertura, calidad y productividad.
-           utilización de tecnologías de la información y la comunicación (TICs) han  impactado positivamente en la formación  de nuevos conceptos y ha fortalecido  la enseñanza y aprendizaje en las ciencias.   Estas herramientas  están  transformando las posibilidades de acceso a la información en el mundo entero, cambiando nuestra manera de comunicarnos y también las rutinas diarias en los ámbitos de trabajo (Roldán,   2010).  En la visión de esta misma autora (Roldán,  2006),  las nuevas propuestas que surgen de los organismos internacionales, que se preocupan por la educación de los países en vías de desarrollo, consideran  que la enseñanza de las ciencias y sus especialidades debe estar cada día más acorde con las  nuevas tecnologías y los avances científicos.
-          Es importante reiterar que, no se trata de trasladar modelos ajenos, sino más bien  de crear la base de una investigación que sea  válida y apropiada para los intereses de cada país o subregión.
-          Un peligro para la humanidad del avance de la ciencia y la tecnología, se encuentra en los gobiernos de países desarrollados y en las grandes empresas transnacionales, que monopolizan la mayoría de los descubrimientos e inventos, para utilizarlos en la ampliación de su poder y dominio, determinando la educación, la ciencia y la tecnología de los países atrasados, eliminando y absorbiendo su poca ciencia, sus economías medias y pequeñas.
-          Existe suficiente evidencia para afirmar que la generación de capital humano a través de la educación constituye uno de los principales factores que promueven la movilidad social. Adicionalmente, la educación secundaria, particularmente en América Latina, parece ser una etapa crucial para los procesos de desarrollo social y para el destino personal de los individuos (Tedesco y López 2002).


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