Los enfoques de
enseñanza de ciencias están marcados por los intereses en momentos
específicos y por las políticas nacionales e internacionales
establecidas por los organismos encargados del desarrollo de la educación. En
el caso de Costa Rica, como tendencia general se ha asumido en la práctica
formal que lo que interesa en la educación científica es que los estudiantes
conozcan lo que la ciencia hace y lo que ha logrado, ya que ha predominado un
enfoque centrado en el dominio de contenidos conceptuales que se pueden evaluar
fácilmente, antes que en la aplicación práctica del método científico. Esta tendencia se observa en los procesos
educativos formales tendientes a la preparación de los estudiantes para rendir
en las pruebas nacionales y en la supuesta preparación para su ingreso al nivel
superior del que se encuentran. Por ejemplo, el Ciclo Diversificado centra su
interés en la preparación para el bachillerato y la universidad, aún cuando se
sabe que no todos van a la universidad y que además la fundamentación de los
programas no establece eso como el fin último de la educación. Se espera que
con la incorporación del país a sistemas internacionales de evaluación que
definen perfiles diferentes se logre un cambio significativo en la orientación
de la forma en que se asumen las prácticas educativas. La tendencia mundial
actual, como lo señala la UNESCO es el desarrollo de una educación científica
que promueva la capacidad para hacer frente a riesgos, tomar decisiones en
situaciones de emergencia y desarrollar estrategias de supervivencia, entre
otros. Es esta la orientación desde la
que se vienen desarrollando las pruebas
PISA en el ámbito
internacional y SERCE en Latinoamérica, con la intención de valorar no sólo el
dominio de los saberes conceptuales de las disciplinas sino la capacidad de los
estudiantes para hacer uso de esos saberes en situaciones de la vida cotidiana.
Recién se ha iniciado en Costa Rica la participación en pruebas PISA y de los
resultados de pruebas SERCE que se han dado a conocer, Costa Rica no participó
en el área de las ciencias naturales. Normalmente esta capacidad para vincular
la ciencia con la vida cotidiana no la logran los estudiantes en los salones de
clase, sino que, como señala el NationalResearch Council of theNationalAcademies
de los Estados Unidos de Norteamérica (2001), estos son aprendizajes que se
logran por el contacto con espacios informales fuera de los salones de clase
como museos, parques, programas de televisión, bibliotecas, revistas,
excursiones familiares o aquellas actividades complementarias del currículo
escolar tipo ferias científicas o concursos vinculados al conocimiento escolar
y su relación con el medio. En el caso particular de Costa Rica existe
diversidad de oportunidades para ampliar las vivencias curriculares en el
ámbito de las ciencias naturales.
Existen espacios educativos enriquecedores que ofrecen los museos, los
parques nacionales, los zoológicos, las reservas biológicas, las estaciones de
investigación, algunos proyectos específicos de las universidades, o los
espacios naturales cercanos a los centros educativos, además de programas
exitosos que se han institucionalizado como la feria científica (ver recuadro),
actividades que organiza CIENTEC, las olimpiadas de Física, Química y Biología,
entre otros. Todos estos espacios bien aprovechados agregan valor a la
educación científica; sin embargo todavía existen muchas comunidades educativas
que no tienen acceso a estas oportunidades, en parte por su ubicación
geográfica, pero en otras por los temores que existen en los centros educativos
de movilizar a sus estudiantes, o por falta de información al respecto. Este es
un aspecto que requiere ser retomado en los proceso de formación y capacitación
de docentes, pero además en los programas de estudio se debe hacer referencia
explícita a la importancia de aprovechar estos recursos, para lo cual se
requiere generar una política nacional de apoyo al desarrollo de actividades
educativas que permitan a los estudiantes estar en contacto cercano con estos medios.
Un aspecto que se ha venido trabajando en los últimos años, con la
participación del Ministerio de Educación Pública, la Académica Nacional de
Ciencias, la Estrategia Siglo XXI y el apoyo de la UNESCO es el relacionado con
la incorporación del concepto de indagación como base para la organización de
las experiencias pedagógicas en la enseñanza de las ciencias. A pesar de que este no es un concepto nuevo
en el ámbito de la educación científica, ya que el mismo tiene su origen en el
desarrollo de programas educativos de los años 60 del Siglo XX en los Estados
Unidos, es importante señalar que es en la década del 2000 cuando cobró fuerza
en ciertos países, dado que científicos de renombre interesados en elevar el
nivel de formación científica desde edades tempranas, encontraron en este
enfoque una riqueza enorme para involucrar a los niños y jóvenes en prácticas
educativas sustentadas en las naturaleza de las disciplinas científicas, esto
es, en las formas en que las ciencias
construyen sus conocimientos. Es
así como surgen proyectos puntuales liderados en principio por científicos
reconocidos como Lederman en los Estados Unidos (premio nobel de Química),
Charpac, Lenà y otros en Francia, todos interesados en elevar el nivel de
incorporación de vivencias de educación científica en las escuelas y desde ahí
la tendencia se ha extendido a diferentes partes del mundo. Costa Rica se ha
incorporado recientemente a esta corriente de indagación y educación
científica, que se podría decir que ha significado un retomar experiencias
previas desarrolladas en diferentes proyectos en universidades, escuelas,
centros específicos interesados en la educación científica, y existe hoy día un
gran interés desde las autoridades educativas por incorporar esta perspectiva a
los salones de clase. Es importante
mencionar que las instituciones que apoyan esta iniciativa ven en ella una
oportunidad para promover en la niñez y la juventud en el país una educación
científica auténtica que logre vincular los saberes con los entornos de la vida
en los que les corresponde vivir y convivir con otros. Las nuevas tendencias de
educación científica apuntan al desarrollo de capacidades de las personas que
les permitan actuar en todos los ámbitos de la vida con una perspectiva
científica en lo que hacen. Como plantea Garritz (2006),
En las conocidas
pruebas PISA (Programa para la que se
realizan en el marco de los países integrantes de la OECD y en las que Costa
Rica empezará a participar en el 2001, se valoran las competencias científicas entendiendo
por ellas la capacidad de usar los conceptos y el conocimiento científico plantear e identificar problemas y establecer conclusiones con base
en evidencias. Se espera que las
personas puedan desarrollar la capacidad
de entender, tomar decisiones y plantear
soluciones sobre el mundo natural y los cambios provocados por la actividad
humana.
En América
Latina, la medición de destrezas más
regular es la que realiza la Oficina Regional de Educación OREALC/UNESCO de
Santiago, que en el marco del llamado Laboratorio Latinoamericano de la
Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) ha promovido el Estudio Regional Comparativo explicativo
(SERCE) en el que Costa Rica ha participado.
En este proceso se evalúan los aprendizajes y destrezas de los
estudiantes de primaria (tercero y sexto) en matemática, lengua y ciencias naturales en tres grandes dominios (Seres Vivos, Tierra y
Ambiente y Materia y Energía) y
considerando tres procesos cognitivos principales: reconocimiento de conceptos;
interpretación y aplicación de conceptos y solución de problemas.
En general las
destrezas a las que hoy aspira apuntan a una
enseñanza de las ciencias basada en la investigación y en el desarrollo
del pensamiento crítico en los estudiantes, con un enfoque metodológico que privilegia aspectos fundamentales como la
observación, la experimentación, la resolución de problemas y la fundamentación de las opiniones con base
en la evidencia. En los apartados que
siguen se trata de aportar elementos que permitan valorar si el desempeño
nacional en materia de la enseñanza de las ciencias se acerca o no a la
promoción de estas competencias. Desde la perspectiva de la indagación se
espera en primer lugar que, para su incorporación en los procesos educativos,
se le visualice desde la necesidad de contar con el apoyo de una política
educativa que le de los soportes que articulen los esfuerzos de los diferente
actores del proceso educativo. Si existe
un verdadero interés por la educación científica, no solo de enseñanza de
ciencias, es necesario brindar apoyos de formación, capacitación,
infraestructura y flexibilidad curricular que permitan la creación de espacios
positivos para el logro del propósito fundamental de la educación científica,
que es el desarrollo del pensamiento y de capacidades para la vida. Si se
analizan los intereses de proyectos como los que apoya la UNESCO, el tipo de
educación que se promueve desde los estándares de PISA y el Programa Manos en la Masa, todos centran su interés
más allá de la reproducción de información científica y en su lugar promueven
el desarrollo de capacidades para la vida, que se concretan en competencias
complejas que articulan saberes, actitudes, destrezas, valores, lenguajes
especializados y procedimientos propios del razonamiento científico. Esto implica entonces un abordaje diferente
de los procesos educativos que tendrá incidencia en las formas de organizar las
interacciones entre asesores pedagógicos, supervisores, directores de centros y
colegas de trabajo.
Aspectos de interés:
-
Para Katzkowicz y Salgado
(2006), en nuestro continente –al igual
que en el resto de países del
mundo-, la mayor parte de los beneficios
de la ciencia y de la tecnología están desigualmente distribuidos. Esta inequidad se traduce en injusticia entre países y dentro de ellos;
relacionada con la existencia y permanencia de grupos excluidos del
conocimiento científico y del uso de sus beneficios así como la exclusión por
pertenencia a etnias, sexo, grupos sociales o geográficos.
-
En el Plan Nacional de Ciencia,
Tecnología e Innovación (2011-2014), también se
señala que el número de artículos
científicos publicados durante el año
2008, según la base de datos SCOPUS, fue de 440 publicaciones para nuestro
país, en contraste con los 44 126 artículos de los asiáticos (100 veces más)
(Ministerio de Ciencia y Tecnología, 2011). Esta escasez de investigadores y su
baja productividad, en términos de cantidad y calidad, permiten explicar el por qué solamente una universidad costarricense se ubica dentro
de las 500 mejores universidades del mundo, y ninguna de ellas dentro de las
primeras 250. 5. Para el Ministerio de
Ciencia y Tecnología (2011), al día de
hoy no son del todo claras las razones
que explican el estancamiento de Costa
Rica en inversión para investigación y
desarrollo, con respecto a los de países que se desarrollaron rápidamente como
Corea del Sur, Singapur o Finlandia. Algunas de las causas identificadas
incluyen el hábito cultural costarricense de invertir reactivamente y no prospectivamente, la ausencia de una
estrategia clara sobre
prioridades de inversión, el
escaso reconocimiento de la
importancia de la innovación y la baja percepción del retorno
económico de invertir en ciencia y tecnología. Así por ejemplo, en el
mismo estudio se cita que el nivel de
rezago del sistema de educación superior costarricense, comparado con los estándares internacionales, presenta limitaciones en
términos de cobertura, calidad y productividad.
-
utilización de tecnologías de la
información y la comunicación (TICs) han
impactado positivamente en la formación
de nuevos conceptos y ha fortalecido
la enseñanza y aprendizaje en las ciencias. Estas herramientas están
transformando las posibilidades de acceso a la información en el mundo
entero, cambiando nuestra manera de comunicarnos y también las rutinas diarias
en los ámbitos de trabajo (Roldán,
2010). En la visión de esta misma
autora (Roldán, 2006), las nuevas propuestas que surgen de los
organismos internacionales, que se preocupan por la educación de los países en
vías de desarrollo, consideran que la
enseñanza de las ciencias y sus especialidades debe estar cada día más acorde
con las nuevas tecnologías y los avances
científicos.
-
Es importante reiterar que, no se trata de trasladar modelos ajenos,
sino más bien de crear la base de una
investigación que sea válida y apropiada
para los intereses de cada país o subregión.
-
Un peligro para la humanidad del avance de la
ciencia y la tecnología, se encuentra en los gobiernos de países desarrollados
y en las grandes empresas transnacionales, que monopolizan la mayoría de los
descubrimientos e inventos, para utilizarlos en la ampliación de su poder y
dominio, determinando la educación, la ciencia y la tecnología de los países atrasados,
eliminando y absorbiendo su poca ciencia, sus economías medias y pequeñas.
-
Existe suficiente evidencia para
afirmar que la generación de capital humano a través de la educación constituye
uno de los principales factores que promueven la movilidad social.
Adicionalmente, la educación secundaria, particularmente en América Latina,
parece ser una etapa crucial para los procesos de desarrollo social y para el
destino personal de los individuos (Tedesco y López 2002).
No hay comentarios:
Publicar un comentario